– Como entregar correctamente un original para la imprenta

– Como entregar correctamente un original para la imprenta

Como entregar correctamente un original para la imprenta

¿Quieres que tu trabajo se reproduzca tal como lo has enviado? ¿Los pedidos que has hecho en otras ocasiones no han llegado tal como esperabas? La mayoría de las veces se debe a un original defectuoso o incorrectamente entregado (o  simplemente mejorable). Si sigues estas sencillas indicaciones conseguirás un original óptimo para la mejor reproducción de tu trabajo.

 

Tamaño y resolución

Resumen: Los originales siempre al 100% del tamaño de impresión y a una resolución de 300 ppp (puntos por pulgada).

Más información sobre «Tamaño y Resolución»

Los originales deben estar siempre al tamaño exacto (100%) de su impresión (consulta el apartado “Mancha y corte”). Es importante que la resolución sea la adecuada. La resolución de imágenes en pantalla de ordenador o para internet es de 72 ppp (puntos por pulgada), muy baja para cualquier tipo de impresión. La serigrafía textil, la impresión química o la impresión offset necesitan diferentes resoluciones mínimas.

Para simplificar es conveniente trabajar a 300 ppp, que es la resolución para offset (la más elevada) pues más vale un archivo un poco mayor (en Mb) pero de mayor calidad. En la imagen observarás las diferentes resoluciones (1a y 1b a 300 ppp, 2a y 2b a 72 ppp) de una misma imagen sin que varíe su tamaño en cm. Las imágenes iniciales (1a y 2a) parecen idénticas pues la pantalla no representa más detalle que los 72 ppp. Pero cuando las ampliamos (1b y 2b) vemos la diferencia de calidad, que sí se apreciará en la impresión. Tamaño y resolución de una imagen

 

Mancha y corte

Resumen: OPCIÓN A: Añade un borde de 3 mm (mínimo) extendiendo, si existe, la imagen o color de fondo sobre ese margen. Coloca los contenidos (imágenes, texto, etc.) como mínimo a 4 mm al interior del borde final. OPCIÓN B: Como método óptimo, añade a tu archivo un margen de 5 mm, incluyendo el borde de 3 mm de la opción A, y añade marcas en las esquinas indicando por donde irá el corte.

Más información sobre «Mancha y Corte»

El original debe estar al 100% del tamaño al que se va a reproducir, pero con un margen de entre 2 y 5mm (nosotros recomendamos al menos 3mm). Este margen es especialmente importante cuando la “mancha” de tinta tiene que llegar hasta el borde mismo del papel, pues evitamos así “perfiles” blancos en la impresión. Además de ese margen, incluiremos unas líneas negras o marcas de corte para indicar exactamente por donde se cortará la impresión, señalando así su tamaño final. En la imagen siguiente observarás: el tamaño del archivo (con 0,5 mm de borde para incluir las marcas de corte), el tamaño de la impresión, el tamaño final de la tarjeta después del corte, el margen o “desbarbe” que se elimina con el corte, y las marcas de corte en cada esquina. En la segunda imagen verás el resultado final de la impresión y corte.Mancha y marcas de corte para impresión  Resultado final de la tarjeta ya cortada

Impresión de tarjetas

 

Espacio de color

Resumen: A menos que seas un profesional, realiza el original y envíanos el trabajo en modo RGB (sRGB).

Más información sobre «Espacio de color»

RGB vs CMYK. El modo de color RGB (Red-Green-Blue), o RVA en español (Rojo-Verde-Azul) es el modo de color “sustractivo” o luminoso propio de los monitores, en el que el negro es la ausencia de color y el blanco la suma de los tres colores básicos (rojo, verde y azul, de ahí su nombre), y está representado a la izquierda en el esquema siguiente. El modo CMYK (Cyan-Magenta-Yellow-Black), o CMAN en español (Cían-Magenta-Amarillo-Negro)  es el modo de color “aditivo” propio de la impresión en tinta, en el que el color negro es la suma de sus tres colores básicos (más una cuarta tinta de refuerzo, negra, que le añade contraste y profundidad a la imagen), y está representado en el esquema de la derecha.

El modo RGB es por tanto el modo en que trabaja “por defecto” tu ordenador. Permite representar una gama de colores mayor que el modo CMYK, especialmente los colores luminosos o saturados. Puedes comprobarlo en dichos esquemas comparando los colores primarios de RGB con los secundarios (las intersecciones) del modo CMYK, que son teóricamente los mismos. Verás que los segundos son menos”vivos”.

Algunos profesionales recomiendan trabajar directamente en el espacio CMYK cuando un trabajo va destinado a impresión, para asegurar la coherencia entre lo que se ve en pantalla y lo que se imprimirá. Sin embargo, nosotros no lo recomendamos, por dos razones: la primera, porque es posible que quieras utilizar una versión para la web. Otros recomiendan entonces trabajar en RGB y guardar posteriormente una versión en CMYK para impresión. La segunda es que, además, existen varios modos de conversión de un espacio a otro (US coated, uncoated, Fogra 27, 39,…). El uso no profesional de los programas habituales de tratamientos de imágenes convierten de un espacio a otro sin más especificaciones, y aunque imprentas y agencias aconsejan el moderno Fogra 39 (en Europa), el resultado final dependerá también del tipo y soporte de impresión (papel offset, estucado o cuché, papel de color, PVC, etc.) y del tipo de impresión (offset tradicional o impresión digital). Nosotros recomendamos por tanto trabajar y entregar el original en RGB y convertir en imprenta el trabajo al modo CMYK de la forma más adecuada, haciendo más sencillo el trabajo a nuestros clientes.

Otra decisión controvertida y en la que los profesionales mantienen distintas preferencias es sobre el uso de diferentes espacios de color RGB (principalmente sRGB vs Adobe RGB). Nuestra opinión es que, si no eres un profesional de la fotografía o las artes gráficas y no dispones de un monitor de gama alta, utilices el espacio sRGB, que aunque tiene un espectro menos amplio que el Adobe RGB, reproducirá más fielmente los colores en tu monitor y para la web, y será más consistente con lo que obtengas al imprimir tus fotografías y trabajos.

Comparativa de colores RGB y CMYK

 

¿El color que veo en pantalla es el que se va a imprimir?

Resumen: es posible que existan pequeñas alteraciones de color debido al cambio de modo de color (RGB -> CMYK) o a una pantalla mal calibrada (diferencias de tono, claridad o saturación de color) pero es posible minimizar esas variaciones.

Más información sobre «¿El color que veo en pantalla es el que se va a imprimir?»

De la misma forma que la impresión sobre papel no reproduce fielmente la gama de colores RGB, a menudo la pantalla tampoco muestra la gama CMYK correctamente, sobre todo si no está bien calibrada. Las buenas noticias son que una buena conversión RGB -> CMYK minimizará esta alteración (imágenes de la derecha). Pero además existen ajustes profesionales (perfiles de color) que ayudan a que la imagen en pantalla se asemeje mucho al resultado impreso final.

Si no tienes calibrada tu pantalla (o no incrustas el perfil de color en el archivo) es posible que ofrezca dominantes (rojo, amarillo, azul,…) o presente la imagen más clara u oscura, o con los colores más o menso saturados. Puedes observar arriba dos imágenes diferentes en RGB y abajo esas mismas imágenes en CMYK. Pero no te preocupes, nosotros haremos un ajuste sobre la prueba de color para asegurar la mejor impresión posible.

Diferentes espacios de color RGB y CMYK

 

Tipografías, trazado de texto y formato de archivo

Resumen: puedes enviarnos tu archivo en .pdf y/o con el texto trazado, pero si tienes alguna duda te recomendamos que nos envíes el archivo original que has trabajado (.tiff, .psd, .ai, .eps,…). Si el original incluye texto, y más si es un tamaño pequeño, te recomendamos que NO nos lo envíes en .jpg.

Más información sobre «Tipografías, trazado de texto y formato de archivo»

El control de la tipografía es un asunto muy delicado para conseguir una impresión correcta. De hecho, suele ser la fuente principal de errores. Existen varios formatos (TTF, OTF,…), tipografías no adaptadas al español (no disponen de tildes, eñes, signos de interrogación y exclamación iniciales, etc.). Existen algunas páginas web de fuentes de descarga gratuita sin el adecuado estándar de calidad, lo que puede provocar a veces errores en el proceso de impresión (además de problemas en el propio sistema operativo de tu ordenador). Es pues importante obtener las tipografías de fuentes seguras.

Un segundo problema respecto de la tipografía en la impresión es cuando, por comodidad o por la costumbre derivada de publicar en internet todas las imágenes en .jpg, se entrega el original en este formato.

Los archivos .jpg son los idóneos para imágenes para la web pero no para imprimir, y menos texto, por dos razones:

a) El texto ya no es “editable”, se ha convertido en una imagen, y para el impresor ya no es posible hacer cambios o corregir erratas.

b) El texto ya no está “trazado” (vectorial) sino “rasterizado” (transformado en píxels), por lo que pierde calidad y definición, especialmente los textos a un cuerpo (tamaño de letra) pequeño. En la siguiente imagen puedes ver a la izquierda un texto vectorial y un detalle del mismo, y a la derecha el texto rasterizado y en .jpg.

Para evitar estos problemas, las imprentas recomiendan generalmente las dos siguientes opciones:

1.- Trazar el texto. Al trazar el texto, éste se convierte en una imagen vectorial. Su contorno será siempre preciso y limpio aunque amplíes la imagen, y no tendrás problemas con las tipografías (ni la imprenta tampoco), asegurando así que lo que ves es lo que se va a imprimir. El único inconveniente de esta opción es que, al no poder editar el texto cualquier error o modificación deberá hacerse en el original con el texto editable (por lo que es conveniente guardar una copia o capa antes de trazar el texto).

2.- Exportar en formato .pdf o .eps. El formato pdf también mantiene la característica vectorial del texto (escalable y con perfil limpio, no pixelado) y permite, con los programas adecuados, ediciones o modificaciones sencillas del texto por parte del impresor. Pero al mantener la caracterísitca editable, seguimos sujetos a posibles problemas con la tipografía, por lo que es aconsejable enviar al impresor, junto al archivo .pdf, una carpeta con las fuentes utilizadas. La exportación a .pdf, además, necesita ajustar unos parámetros que equilibren el peso del archivo con la compresión de las imágenes, parámatros con los que, si no estás familiarizado, se ejecutarán “por defecto” en tu ordenador, pues no son los mismo para distribuir en internet o leer en tu pantalla que para la impresión en prensa o en alta calidad. Esto puede ocasionar errores, problemas de compatibilidad o pérdida de calidad. El .pdf no es la panacea.

Aun así, nosotros aconsejamos en general cualquiera de estas dos opciones, pero recomendamos que nos envíes el archivo original y, a ser posible, las fuentes empleadas (.ai – Illustrator, .psd – Photoshop, .eps (editable) – Freehand, .indd – Indesign,…). En definitiva, el archivo con el que has estado trabajando. Ese archivo es editable (corregiremos cualquier errata sin necesidad de volver a exportar y enviarnos el archivo), trazaremos el texto y exportaremos en .pdf asegurando una correcta exportación.

En la siguiente imagen puedes ver un texto trazado y exportado en .pdf listo para la impresión y el mismo texto en un archivo .jpg, que originará una impresión borrosa o defectuosa.

Diferencias entre texto trazado y texto rasterizado

 
 
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